viernes, 12 de noviembre de 2010

LA LEYENDA DE LA NAHUALA






Recuerdo el estreno de LA LEYENDA DE LA NAHUALA, allá por el lejano año de 2007. La anunciaron como un evento sin precedentes en la historia del cine animado en México. Apenas el año anterior, UNA PELÍCULA DE HUEVOS había triunfado en taquilla, y se esperaba que esta nueva película, dirigida por RICARDO ARNAIZ, corriera con la misma suerte. Hoy, LA LEYENDA vive en el limbo de ser una película recordada, mas no atesorada por el respetable. Citando una frase del protagonista de LUNA AMARGA: La recuerdo perfectamente, tal y como se recuerda una visita al dentista.

Leo es un niño muy miedoso. Su hermano mayor lo asusta siempre contándole cuentos de espantos. Ya casi es el día de muertos y al hermano se le ocurre contarle que una vieja casona abandonada está poseida por el espíritu de una nahuala. Como al hermano le encanta torturar a Leo, una noche se mete a la vieja casona y resulta que la nahuala es real y se lo lleva. Entonces Leo, aunque se horroriza con la sola mención de la nahuala, por alguna extraña razón no tiene mayor problema con meterse a la casona a rescatar a su carnal.

LA LEYENDA es un claro ejemplo del problema que implica querer competir con las películas de Pixar cuando todavía no se está al nivel del gato Felix.
La ciudad de Puebla, El ambiente provinciano, las tradiciones y el día de muertos son tratados con el encanto de una tarjeta postal vieja. El primer acto de la película se va con los personajes explicándose entre ellos lo que es una ofrenda, un cohete y un merengue, recitando los nombres de los panes dulces típicos y cantando canciones folklóricas.

Entiendo todo eso de rescatar las tradiciones, pero no necesitan poner a los monitos de la película a darnos clases forzadas de folklorismo. Lo peor es que esa actitud didáctica rompe desde el principio la lógica de la historia. ¿Que necesidad tiene la abuela de contarle a los niños lo que lleva una ofrenda de día de muertos si se supone que ellos mismos la ponen alegremente cada año? Ese es otro problema de LA LEYENDA: Los personajes no son personajes. Solo están presentes para vomitar sus líneas y cumplir un papel arquetípico.

El hermano mayor es malo porque sí; Leo es miedoso porque sí; la nana, solo por ser veracruzana, se pone a cantar sones jarochos y a hacer bromas lelas a la menor provocación. Uno de los fantasmas aristócratas de la casona, solo por tener la voz del Loco Valdés, se pone a cantar EL MÉDICO BRUJO, en un número que apuntaba a ser digno de FANTASÍA, la de Walt Disney, y acaba viéndose como un ejercicio escolar hecho la madrugada anterior.

Tampoco les ayuda que la animación sea tan mala. A veces parece que los personajes no saben que hacer con su cuerpo y se mueven sin sentido. A veces se deslizan por el escenario en vez de caminar. A veces desafían la fuerza de gravedad brincando como si estuvieran en un juego de Super mario. Los únicos momentos en que los monitos parecen realmente vivos es cuando dan la impresión de ser actores amateur mal dirigidos. Por ejemplo, LEO le tiene miedo a TODO. se MEA del susto, literalmente, con los cuentos de su hermano, pero cuando está dentro de la casona, rodeado de calacas hambrientas que lo confunden con comida, debería casi desmayarse del terror o correr como loco. En vez de eso anda todo el tiempo con cara de confusión. Más que tener miedo, parece que se le olvidaron sus líneas y se está esperando a que se las sople el director.

En resumen, la animación es mala, los diseños son feos, la historia es sosa, los personajes son vacíos, los diálogos son tontos. Todo está del nabo en esta película. Al final, LA LEYENDA queda como un experimento fallido. Pero en su defensa diré que tal vez no podía haber sido de otra manera.

En México apenas está creciendo una escuela de animación que se irá puliendo con los años. Esta película es como el trabajo pesado que nadie sabía como hacer pero que tenía que ser hecho para poder avanzar. Se nota que pusieron un esfuerzo en este proyecto. Mal encaminado, tristemente, pero un esfuerzo digno de una respetuosa palmada en la espalda. Servirá como un testimonio para que los animadores mexicanos del futuro lo volteen a ver y puedan decir, orgullosos "Cómo hemos avanzado." En la cadena evolutiva de la animación mexicana, LA LEYENDA DE LA NAHUALA es el garabateado neanderthal que dará paso, con los años, al hermoso cine-sapiens del mañana. Aunque no he visto NIKTÉ, seguramente al equipo de ANIMEX le debe haber quedado mucho mejor que este primer intento. Felicidades a todos ellos. Metiendo la pata y aprendiendo a no meterla es como se escribe la historia.

por Abel

www.qbilart.com/echalecacaro.html





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